NO HAY PLATA... ¿CUANDO VA A HABER?

En ocasiones, Papá me recuerda que cuando era chico, le pedía comprar caramelos. Su respuesta típica era: "Hijo, no hay plata...". Un buen día, no sé si desesperado por comer caramelos, preocupado por la economía del hogar o simple curiosidad; le retruque: “¿y cuando va a haber plata?”. 

La premisa “No hay plata”, rinde cuentas del cambió de paradigma en cuanto a economía política del gobierno actual. La idea de este espacio es poder entender desde dónde venimos y proyectar un sendero, sin caer en la futurología. En esta ocasión profundizaremos en nuestra moneda y la inflación.


ES POR AHI… BAH NI IDEA

En teoría económica hay un concepto impulsado por John Hicks (1939), conocido como “previsión perfecta” el cual hace los supuestos de que las personas tienen expectativas concretas de lo que pasará a futuro y esto efectivamente pasa. Claramente no hay nada más alejado de la realidad que este concepto, pero nos sirve para entender la toma de decisiones económicas.


Veníamos de un contexto en el cual había cierto consenso de que podría llegar a terminar en una hiperinflación. A eso sumamos, el aumento del dólar, sin mencionar la cantidad de dólares diferentes que habían. El precio de bienes y servicios, no necesariamente reflejaba su valor, distorsionado por aumento de la inflación, impuestos o subsidios, entre otros. Con este panorama, no solo estábamos lejos de acertar nuestras expectativas, era imposible proyectarlas.


El priorizar equilibrio fiscal (déficit cero), controlar la emisión monetaria (emisión cero), un sistema cambiario controlado (crawling peg) y la desregularización de la economía (libre mercado), apuntaron a morigerar las distorsiones para poder conocer dónde estamos parados, proyectar e intentar tomar mejores decisiones.



Dólar

Tres años atrás, tener dólares era una ganancia asegurada. Comprar y guardar debajo del colchón, trabajar para el exterior o comprar acciones extranjeras era negocio redondo, por lo menos a corto plazo. ¿Por qué? porque el peso había perdido una de las tres cualidades que toda moneda de curso legal debe tener: la capacidad de reserva de valor, es decir, no servía para ahorrar.


Para volver a recuperar esa capacidad, es importante recordar que el 12 de diciembre del 2023, el actual Ministro de Economía, Luis Caputo, anunciaba entre otras medidas que el dólar oficial pasaría de $366 a valer $800. Este ajuste, fue solo uno de los primeros pasos para empezar a descifrar el valor de bienes y servicios. Quien vendía productos al exterior, rápidamente veía reflejado el incremento de su poder adquisitivo y como contrapartida; importar productos se volvía más caro sumado al gradualismo que tuvo la quita de impuestos a esta última.


Por otro lado, la medida más importante hasta ahora en esa dirección, fue el establecer pequeñas devaluaciones administradas mensuales de un 2%, el famoso “crawling peg”, lo que mantendría un nivel previsible del tipo de cambio. Dicho régimen, pasa a ser del 1% a partir de este mes. 


Además, se está evaluando la viabilidad de adoptar un sistema de flotación cambiaria controlada, en el cual la intervención del gobierno se limitaría a situaciones de fluctuaciones significativas en el valor de la moneda, con el objetivo de mantener un nivel determinado de tipo de cambio frente al dólar. Esta opción depende exclusivamente del acuerdo que establezcan con el FMI y los respectivos desembolsos que ingresen al país.


Inflación

Que esté cara la carne o el pan no necesariamente “es inflación”. Es importante aclarar que en esta oportunidad, no estamos tratando de identificar causas, sino el hecho en sí. Podemos encontrar varias definiciones dependiendo escuelas de pensamientos o autores. A fines didácticos y prácticos, tomaremos la de Paul Samuelson:


La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios en un período determinado. (P. Samuelson, Economics, 1989)

En Argentina, la medición de la inflación se realiza generalmente a nivel mensual, lo cual es característico de economías con altos niveles inflacionarios. No obstante, a nivel global, la norma es calcularla anualmente. En este contexto, una tasa de inflación anual de entre el 3% y el 5% es considerada adecuada para una economía estable. Si bien estamos lejos de esa meta, es posible observar una tendencia a la baja, reflejando la importancia en agenda del gobierno.

Al analizar los primeros meses del actual gobierno, se observa que la inflación alcanzó un 25,5% en diciembre de 2023, niveles que no se veían en los últimos 30 años.

Este resultado estuvo en gran medida impulsado por la desregulación de productos y, especialmente, de servicios. La eliminación parcial o total de subsidios como ocurrió en el transporte, fueron factores clave en este aumento. En paralelo, hubo sectores que aumentaban el precio por encima de su valor real dada la incertidumbre en los  resultados económicos. Sin embargo, en los meses siguientes, dichos precios comenzaron a ajustar y alcanzar un equilibrio.


Posterior al shock inicial, la tasa de inflación no para de bajar. Esto se debe a que los precios, ya se alinearon en gran medida al valor real. Las variaciones actuales en los precios son por la propia dinámica de oferta y demanda.

Durante el mes de enero, la variación mensual de precios fue del 2,2%, la cifra más baja desde junio de 2020. Esta estuvo ligeramente por debajo de las expectativas del mercado relevadas por el Banco Central (REM), que preveían un 2,3%.



Un dato no menor, es que el relevamiento de expectativas se hace a entidades financieras y consultoras privadas. Es interesante de analizar, ya que hasta el momento de la publicación, solo el gobierno conoce el dato oficial de la tasa de inflación. Observar las similitudes o diferencias, nos permite aproximar qué tan cerca o lejos estamos de la previsión que mencionamos al principio

Hoy

Seguramente estés familiarizado con estos indicadores, como termómetro del estado de una economía. Aún así, podemos agregar otros índices como los niveles de actividad productiva, el desempleo, pobreza, superávit comercial y gestión de la deuda.


De hecho en las últimas semanas, se puso en tela de juicio si el peso volvía a estar atrasado frente al dólar. Desde el gobierno sostienen que a diferencia de otras épocas, el contexto muestra la solidez suficiente para mantener esta condición. El argumento del gobierno parecería tener sustento a la luz de la publicación de resultados de diferentes indicadores por estos días. 


Se publicaron los resultados fiscales primarios y financieros de los cuales se ve una mejoría marcada desde el principio de gestión hasta la actualidad. Lo mismo sucede con la balanza comercial, mostrando un superávit impulsado por el sector energético a pesar de la apertura de importaciones; y el índice de actividad económica también figuró con un leve repunte.


Entonces, ¿hay plata?... Estamos volviendo a los niveles normales de una economía, lo cual no es algo menor. Cada movimiento o decisión que se toma merece especial cautela. La recomposición no se da de forma lineal, hay sectores por repuntar como lo es el caso de la construcción. En las próximas ediciones iremos desglosando más tópicos que hacen a la salud económica del país.




PD: ACTITUD ¿LIBRA?...


Solo para que te saques la duda, el evento fue más político que meramente económico. No tuvo grandes repercusiones en el mercado financiero, ni en las reuniones pautadas entre él y distintos entes u organismos internacionales.



Por David Ruíz

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