Premisa primera: nada más y nada menos que la verdad
En Doble Filo tenemos la convicción de que una sociedad que se erige sobre la verdad es una sociedad genuinamente libre. Sin embargo, lamentablemente, esa palabra ha sido sistemáticamente olvidada, no solo por los que la tienen que comunicar, sino que también por la sociedad misma.
Nos encontramos atrapados en la era de la posmodernidad, donde la característica central es la posverdad, un fenómeno que no solo ignora la verdad, sino que la ridiculiza y la desecha. La verdad, ese fundamento que debería sostener la misma estructura de la sociedad, ha sido reemplazada por la nada misma. Entonces, ¿cómo se supone que vamos a comunicar la verdad si esta, según nos insisten, es solo una construcción subjetiva?
A pesar de los esfuerzos por enterrar esta realidad, la verdad sigue existiendo. Es objetiva, absoluta e inquebrantable. En Doble Filo no nos dejamos arrastrar por el fácil consuelo de las mentiras convenientes ni por la tibieza de las medias verdades. Nos comprometemos con la verdad, aunque esta no sea la más cómoda ni la más popular, porque, parafraseando a un gran pensador: no somos dueños de la verdad, somos esclavos de ella. Y esto es lo que vamos a defender.
Premisa segunda: al servicio del pueblo.
Premisa tercera: la batalla existe y no debe ignorarse.
La batalla cultural es una realidad indiscutible en nuestros tiempos, una lucha que no puede, ni debe, ser ignorada. En Doble Filo, estamos firmemente comprometidos con esta realidad, pero ¿qué implica realmente? ¿Es el periodismo un actor esencial en esta lucha?
Para nosotros, la batalla cultural es, ante todo, un enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal. Así como afirmamos que la verdad es absoluta, también consideramos que cualquier medio término, cualquier "media verdad", en su esencia, es una mentira. Entre el bien y el mal no existen matices, no hay espacio para ambigüedades.
En términos políticos, la batalla cultural se traduce en una confrontación por la hegemonía, entre las fuerzas de la izquierda y la derecha. Esta es, en última instancia, una lucha de ideas. Algunas de ellas se alinean con el bien y la verdad; otras, por el contrario, se posicionan en el campo del mal y la falsedad.
Hoy, entendemos que las ideas asociadas a la derecha son las que, en mayor medida, corresponden al bien. Queremos ser claros: no estamos alineados con ningún partido político en particular, pero sí creemos que en este conflicto debemos tomar partido por el bien. Mientras las ideas de la derecha continúan defendiendo la verdad, la vida, la familia y la libertad en su expresión más pura, estaremos del lado de esas ideas.
No obstante, esta postura no implica que nos sometamos a la política partidaria. Por el contrario, nuestra lealtad se encuentra con la verdad. Desde esa base, ejerceremos una crítica constante hacia todas las fuerzas políticas, sin concesiones ni complacencias. Como hemos afirmado, nuestro compromiso es con la verdad y con el pueblo, siempre por encima de cualquier interés político.
Presentados los principios fundamentales que sustentan Doble Filo, es momento de exponer nuestro propósito con la misma transparencia y convicción.
¿Para qué existe Doble Filo?
Como hemos señalado, nuestro objetivo primordial es comunicar la verdad, sin importar cuán incómoda o desafiante sea. Nuestra misión es conceder a nuestros lectores y oyentes las herramientas necesarias para que puedan formar su propio juicio y tomar una posición informada en el debate público. Es decir, buscamos fomentar el pensamiento crítico. No aspiramos a que nuestro público adopte nuestras ideas, sino a que adquiera la capacidad de construir su propio pensamiento a partir del conocimiento profundo de la verdad.
Creemos firmemente que esta es la única vía para que cada ciudadano sea verdaderamente libre de las manipulaciones de los poderes económicos, políticos e ideológicos. Solo así, una sociedad será capaz de conocer la verdad, y esa verdad, a su vez, será la que realmente la libere.
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