Otra vez Victoria ¿Qué pasa con Milei y Villarruel?

¿Hay todavía alguna relación entre ellos? ¿Es posible la estabilidad del Poder Ejecutivo si los dos dirigentes nacionales más relevantes del país no tienen relación? Este artículo es un análisis de cómo está la relación en el momento actual del país y los nuevos conflictos que atravesamos esta semana.

Desde hace meses venimos observando que la relación entre el presidente y la presidenta de la Cámara Alta ha cambiado significativamente a lo largo del mandato. Durante el inicio de la campaña electoral se nos mostraba una imagen que podíamos identificar como una “relación de amistad” entre Milei y Villarruel, conocidos por criticar duramente en las redes sociales al gobierno anterior de Alberto Fernández y su gestión durante la pandemia, no tuvieron mejor idea que presentarse como fórmula en cara a las elecciones. Villarruel teniendo una imagen mucho más cercana a los militares específicamente a los carapintadas, se dudaba sobre lo que podía llegar a defender dentro del recinto, en cambio, Milei había captado ya durante su mandato como diputado gran parte de la población que estaba agobiada de la situación económica y social que el país atravesaba.

La separación de esta relación comenzó cuando Villarruel convoca a sesionar al recinto sobre el DNU de Javier Milei que habilitó el rechazo de este y esto descontentó al presidente ya que de alguna forma deseaba que el DNU se haga vigente.  Desde esa situación la relación presidente y Vice se fue distanciando, criticas de Milei hacia Victoria como que estaba cerca de la “Casta”, que su cargo no tiene injerencia alguna en las decisiones del gobierno y que la relación estaba construida por su función institucional permiten confirmar que para el presidente solo su vínculo es por fines formales que la institucionalidad establece y no por un vínculo más real. Algunos dentro y fuera del gobierno dicen que quedó excluida del círculo intimo del presidente por decisión de Karina Milei quien intervino en esta relación. Aunque esto no fue un impedimento para que Villarruel logre articular un mecanismo de negociación, lograr algunos consensos mayoritarios con la oposición dialoguista y el PRO para algunos proyectos centrales emitidos por el gobierno y haciendo contactos con algunos gobernadores.

A lo largo de la historia argentina podemos identificar otros conflictos dentro de la arena presidencial, como lo fue el anterior gobierno con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, Julio Cobos y su voto no positivo contra Cristina en tal pragmática votación que dio un giro negativo a su fórmula presidencial o también aquella renuncia de Chacho Álvarez dejando solo a De la Rúa con el gobierno. Son muchos los casos argentinos en los que durante el tiempo de gobierno la relación de las fórmulas presidenciales pierde afinidad y en algunos casos terminan distanciados.  Mientras que la función de la vicepresidencia es meramente que presidir en la Cámara Alta del Congreso y en caso de ausencia u otro motivo del presidente ejercer el Poder Ejecutivo, en muchos casos la figura del vice carece de un rol claro y definido por diversos motivo o rivalidades que obstaculizan la gobernabilidad y debilidad en la estructura del poder ejecutivo. En un artículo de Ariel Sribman (2019) “La vicepresidencia en América Latina: un mal innecesario” describe que se puede caracterizar las vicepresidencias latinoamericanas debido a su funcionalidad y eficiencia; y estas las llama un mal innecesario si derivan a complicaciones en la gobernabilidad y conflictos con el presidente. Es decir que, es un factor común dentro de los presidencialismos latinoamericanos y no solo el caso argentino como un caso aislado.

Luego de la marcha de los jubilados del miércoles frente al Congreso, los medios se acercaron a Villarruel para preguntarse sobre su opinión sobre la manifestación y los hechos ocurridos. Ella criticó la violencia injustificada cometida por los que marchaban y también de la policía federal, defendiendo el derecho a movilizarse ya que “Representa un ejercicio de la democracia” y debe ser respetado, aunque el gobierno acusó directamente al kirchnerismo que organizaron la movilización con fines desestabilizadores, en el que inclusive el enfrentamiento comenzó por las barras bravas y algunos militantes que desencadenaron violencia y destrozos durante la movilización que terminó con presos, heridos y destrozos en la calle y hasta en la Casa Rosada. Seguramente la declaración de la vice traerá nuevamente un descontento al presidente por no alinearse al mismo discurso que proclaman tanto el Poder Ejecutivo como el Jefe de Ministro, la Ministra de Seguridad Nacional y hasta cercanos al presidente que a priori no estuvieron de acuerdo con la opinión de Villarruel que como entendemos estaría una vez más guiándose por lo que piensa y no por lo que el presidente quiere.

Entendemos que la situación de los jubilados es sensible y alarmante cuando la mínima jubilatoria no llega a cubrir la canasta básica, pero la violencia jamás debe ser justificada y mucho menos utilizar la imagen de los jubilados para fines ideológicos. Creemos como ciudadanos (te incluyo) debemos manifestarnos, pero en lo viable por el respeto al otro evadir las situaciones de violencia que solo generan más violencia. Ya que toda lucha social recurre a protestas que incomodan o a cosas que las personas no están acostumbradas a ver, haciendo ese el objetivo: cuestionarse y tener empatía ante una situación donde no se obtiene justicia.


Por Kiara Benitez

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