¿Qué es la verdad? ¿Acaso existe tal cosa? Parece mentira que debamos responder a esta pregunta en el siglo en el que nos encontramos, pero es así, en pleno 2025 gran parte de la sociedad no sabe responder qué es la verdad y, otra gran parte, incluso cuestiona su existencia ¿Será relativa? En este artículo responderé a estas incógnitas y expondré el auténtico motivo por el cual se pone en tela de juicio a la verdad.
Respuesta a la pregunta: ¿qué es la verdad?
Leyendo un artículo en un diario digital muy conocido mundialmente me encontré con un pensamiento del obispo irlandés George Berkeley. Él se preguntaba: si un árbol cae en medio de un bosque y no hay nadie alrededor ¿realmente hace ruido? Eleanor Knox, filósofa de física de Kings College de Londres, explicó lo siguiente sobre Berkeley
"Era un idealista que pensaba que, en última instancia, si el árbol cae en el bosque sin un observador no produce ningún sonido pues los árboles no se caen en el bosque sin un observador ya que no hay árboles sin observadores" (BBC News Mundo, mayo, 2021)
Esto tendría sentido solo si la verdad es resultado de un hecho observado por el ser humano, es decir, si este hecho no participa de la experiencia del hombre, dicho hecho nunca ocurrió. Los antiguos filósofos no pensaban de esta manera. Tanto Aristóteles, como posteriormente Tomás de Aquino, tenían un concepto muy diferente de lo que es la verdad. Aristóteles en la Metafísica dijo lo siguiente:
Decir de lo que es, que no es; o de lo que no es, que es, es falso. Decir que lo que es, es y que lo que no es, no es; es verdadero (Metaphysics, 1011b25)
Por otro lado, Aquino en su clásico libro Summa Teológica retoma la pregunta sobre la cuestión de la verdad. En el artículo 1 de la Cuestión 16 titulada “sobre la verdad” escribió lo siguiente:
En cambio, está lo que el Filósofo dice en VI Metaphys (Aristóteles): Lo verdadero y lo falso no están en las cosas, sino en el entendimiento (2001, Aquino, Artículo 1, Objeciones 3).
Es interesante que Aquino, a diferencia de Aristóteles, incorpora el concepto del entendimiento, mientras que Aristóteles hablaba del decir. Aquino agrega lo siguiente:
Hay que decir: Como ya se dijo (a.1), lo verdadero, en cuanto a su primera razón, está en el entendimiento. Como toda cosa es verdadera en cuanto que tiene la forma propia de su naturaleza, es necesario que el entendimiento, en cuanto que conoce, sea verdadero en cuanto tiene la imagen de lo conocido, que es la forma del entendimiento en cuanto que conoce. Y por eso, la verdad se define como la adecuación entre el entendimiento y el objeto. De ahí que conocer tal adecuación sea conocer la verdad (Mondragón, 2021).
La verdad no está sujeta a la experiencia del ser humano. Diferente a lo que se cuestionó Berkeley, no es el hombre quien hace a la verdad, pues el ruido que genera el árbol al caerse es, en definitiva, una verdad; lo que el hombre hace con su observación es, en todo caso, conocer esa verdad. Es decir, nuestro entendimiento puede adecuarse a la realidad siempre y cuando lleguemos a conocer lo que es real, solo entonces, podremos decir lo que es verdad. Llegamos así a la conclusión de que la verdad no es algo que se obtiene, o una simple experiencia subjetiva del ser humano; la verdad simplemente es y en tanto que es, puede conocerse.
La posverdad
En 2016 el Oxsford English Dictionary entronó el término “Post-trurh” como palabra del año. Este diccionario lo define como: “relacionado o denotado circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la configuración del debate político o la opinión pública que las apelaciones a la emoción y la creencia personal” (Diccionario de inglés Oxford, Oxford UP).
Por otro lado, la Real Academia Española, incorporó el vocablo de posverdad en el año 2017. Su definición ha ido evolucionando desde ese entonces, hasta que llegamos a la siguiente: “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales” (Diccionario de la lengua española).
Es necesario entender que la posverdad no viene a negar la verdad, sino que discute su fundamento, aquello que es lo que nuestro entendimiento percibe como una realidad objetiva, diciendo que no existe tal cosa, o más bien, que esa realidad objetiva es maleable, modificable a gusto propio, de tal manera que existe una multiplicidad de realidades y fundamentos como seres humanos existen en este planeta y todas ellas son tan verdaderas como las demás.
Tampoco es algo que debamos entender en sentido cronológico ¿a qué me refiero? Es normal pensar que el prefijo “pos” en la palabra “posverdad” hace referencia a un periodo de tiempo “después de”. Por ejemplo, haciendo la comparación con la palabra “posguerra” que hace referencia a un periodo de tiempo posterior a una guerra, es lógico pensar que “posverdad” hace alusión a un periodo de tiempo posterior a la verdad. Pero en este caso, el prefijo “pos” en posverdad no hace alusión a un periodo de tiempo posterior a la verdad, simplemente porque sería completamente erróneo entender la verdad en clave cronológica, sería absurdo en gran medida decir que algo era verdad en un periodo de tiempo específico y que en otro periodo de tiempo específico dejó de serlo. El sentido que le da la OED (Oxsford English Dictionary) al prefijo “pos” en la palabra “posverdad” se entiende de relativo a un periodo en que el concepto designado (en este caso, la verdad) pasa a considerarse irrelevante o carente de importancia. Esto quiere decir que la posverdad no impugna la verdad (y por consiguiente la realidad) sino que la verdad ahora pasa a un segundo plano, pierde importancia, ya no es relevante al momento de ejercer el debate público.
Es por este motivo que, por ejemplo, en el debate del aborto se dejó de discutir cuándo comienza la vida del ser humano, porque es una verdad absoluta, comprobada por las ciencias más duras, que la vida humana comienza en el momento exacto de la concepción; decir esto, gracias a la posverdad, ya no es suficiente para el debate público, incluso es irrelevante.
Lo mismo pasa con los casos en los que se debate la ideología de género. La verdad absoluta de la biología queda relegada a una simple opinión en el debate público, lo más importante es la autopercepción; entonces un hombre puede ser una mujer, un perro, hasta incluso un niño, solo si su autopercepción así lo desea. Como dije anteriormente, la verdad es absoluta y objetiva, está más allá de la experiencia subjetiva del ser humano.
En definitiva, el concepto de posverdad es utilizado política y socialmente porque es de suma importancia para instalar en la sociedad ciertas ideologías que, frente a la verdad, quedan en ridículo. Sin el uso de la posverdad, ideologías como la ideología de género, la teoría queer y el wokismo quedan frente a la sociedad como lo que verdaderamente son: un instrumento discursivo falso, utilizado políticamente para apelar a las emociones y creencias; con el fin de manipular y movilizar a las masas.
Conclusión
Es innegable que vivimos en el reinado de la posverdad y no es un problema del que los diarios y medios de comunicación hegemónicos queden exentos, son partícipes activos y promotores de este reinado que, en esencia es el reinado de la mentira. Pero en este diario no nos doblegamos a las medias verdades y a las mentiras confortantes, es el momento de la rebelión de la verdad.
Respuesta a la pregunta: ¿qué es la verdad?
Leyendo un artículo en un diario digital muy conocido mundialmente me encontré con un pensamiento del obispo irlandés George Berkeley. Él se preguntaba: si un árbol cae en medio de un bosque y no hay nadie alrededor ¿realmente hace ruido? Eleanor Knox, filósofa de física de Kings College de Londres, explicó lo siguiente sobre Berkeley
"Era un idealista que pensaba que, en última instancia, si el árbol cae en el bosque sin un observador no produce ningún sonido pues los árboles no se caen en el bosque sin un observador ya que no hay árboles sin observadores" (BBC News Mundo, mayo, 2021)
Esto tendría sentido solo si la verdad es resultado de un hecho observado por el ser humano, es decir, si este hecho no participa de la experiencia del hombre, dicho hecho nunca ocurrió. Los antiguos filósofos no pensaban de esta manera. Tanto Aristóteles, como posteriormente Tomás de Aquino, tenían un concepto muy diferente de lo que es la verdad. Aristóteles en la Metafísica dijo lo siguiente:
Decir de lo que es, que no es; o de lo que no es, que es, es falso. Decir que lo que es, es y que lo que no es, no es; es verdadero (Metaphysics, 1011b25)
Por otro lado, Aquino en su clásico libro Summa Teológica retoma la pregunta sobre la cuestión de la verdad. En el artículo 1 de la Cuestión 16 titulada “sobre la verdad” escribió lo siguiente:
En cambio, está lo que el Filósofo dice en VI Metaphys (Aristóteles): Lo verdadero y lo falso no están en las cosas, sino en el entendimiento (2001, Aquino, Artículo 1, Objeciones 3).
Es interesante que Aquino, a diferencia de Aristóteles, incorpora el concepto del entendimiento, mientras que Aristóteles hablaba del decir. Aquino agrega lo siguiente:
Hay que decir: Como ya se dijo (a.1), lo verdadero, en cuanto a su primera razón, está en el entendimiento. Como toda cosa es verdadera en cuanto que tiene la forma propia de su naturaleza, es necesario que el entendimiento, en cuanto que conoce, sea verdadero en cuanto tiene la imagen de lo conocido, que es la forma del entendimiento en cuanto que conoce. Y por eso, la verdad se define como la adecuación entre el entendimiento y el objeto. De ahí que conocer tal adecuación sea conocer la verdad (Mondragón, 2021).
La verdad no está sujeta a la experiencia del ser humano. Diferente a lo que se cuestionó Berkeley, no es el hombre quien hace a la verdad, pues el ruido que genera el árbol al caerse es, en definitiva, una verdad; lo que el hombre hace con su observación es, en todo caso, conocer esa verdad. Es decir, nuestro entendimiento puede adecuarse a la realidad siempre y cuando lleguemos a conocer lo que es real, solo entonces, podremos decir lo que es verdad. Llegamos así a la conclusión de que la verdad no es algo que se obtiene, o una simple experiencia subjetiva del ser humano; la verdad simplemente es y en tanto que es, puede conocerse.
La posverdad
En 2016 el Oxsford English Dictionary entronó el término “Post-trurh” como palabra del año. Este diccionario lo define como: “relacionado o denotado circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la configuración del debate político o la opinión pública que las apelaciones a la emoción y la creencia personal” (Diccionario de inglés Oxford, Oxford UP).
Por otro lado, la Real Academia Española, incorporó el vocablo de posverdad en el año 2017. Su definición ha ido evolucionando desde ese entonces, hasta que llegamos a la siguiente: “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales” (Diccionario de la lengua española).
Es necesario entender que la posverdad no viene a negar la verdad, sino que discute su fundamento, aquello que es lo que nuestro entendimiento percibe como una realidad objetiva, diciendo que no existe tal cosa, o más bien, que esa realidad objetiva es maleable, modificable a gusto propio, de tal manera que existe una multiplicidad de realidades y fundamentos como seres humanos existen en este planeta y todas ellas son tan verdaderas como las demás.
Tampoco es algo que debamos entender en sentido cronológico ¿a qué me refiero? Es normal pensar que el prefijo “pos” en la palabra “posverdad” hace referencia a un periodo de tiempo “después de”. Por ejemplo, haciendo la comparación con la palabra “posguerra” que hace referencia a un periodo de tiempo posterior a una guerra, es lógico pensar que “posverdad” hace alusión a un periodo de tiempo posterior a la verdad. Pero en este caso, el prefijo “pos” en posverdad no hace alusión a un periodo de tiempo posterior a la verdad, simplemente porque sería completamente erróneo entender la verdad en clave cronológica, sería absurdo en gran medida decir que algo era verdad en un periodo de tiempo específico y que en otro periodo de tiempo específico dejó de serlo. El sentido que le da la OED (Oxsford English Dictionary) al prefijo “pos” en la palabra “posverdad” se entiende de relativo a un periodo en que el concepto designado (en este caso, la verdad) pasa a considerarse irrelevante o carente de importancia. Esto quiere decir que la posverdad no impugna la verdad (y por consiguiente la realidad) sino que la verdad ahora pasa a un segundo plano, pierde importancia, ya no es relevante al momento de ejercer el debate público.
Es por este motivo que, por ejemplo, en el debate del aborto se dejó de discutir cuándo comienza la vida del ser humano, porque es una verdad absoluta, comprobada por las ciencias más duras, que la vida humana comienza en el momento exacto de la concepción; decir esto, gracias a la posverdad, ya no es suficiente para el debate público, incluso es irrelevante.
Lo mismo pasa con los casos en los que se debate la ideología de género. La verdad absoluta de la biología queda relegada a una simple opinión en el debate público, lo más importante es la autopercepción; entonces un hombre puede ser una mujer, un perro, hasta incluso un niño, solo si su autopercepción así lo desea. Como dije anteriormente, la verdad es absoluta y objetiva, está más allá de la experiencia subjetiva del ser humano.
En definitiva, el concepto de posverdad es utilizado política y socialmente porque es de suma importancia para instalar en la sociedad ciertas ideologías que, frente a la verdad, quedan en ridículo. Sin el uso de la posverdad, ideologías como la ideología de género, la teoría queer y el wokismo quedan frente a la sociedad como lo que verdaderamente son: un instrumento discursivo falso, utilizado políticamente para apelar a las emociones y creencias; con el fin de manipular y movilizar a las masas.
Conclusión
Es innegable que vivimos en el reinado de la posverdad y no es un problema del que los diarios y medios de comunicación hegemónicos queden exentos, son partícipes activos y promotores de este reinado que, en esencia es el reinado de la mentira. Pero en este diario no nos doblegamos a las medias verdades y a las mentiras confortantes, es el momento de la rebelión de la verdad.
Por Kevin Leiva
2 Comentarios
Masterpiece! 🙌🏽🔥👏🏽
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