ELECCIONES EN CABA: ¿Es el Malestar General o la Crisis de Representación que Vive el PRO en el Gobierno?

Los candidatos: Adorni, Marra, Levy, Santoro, Lospennato y Larreta

Las próximas elecciones legislativas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) han generado un intenso debate no solo por el cambio de fechas de votación, sino también porque se perciben como una estrategia del propio gobierno. Esta estrategia busca centrar el foco de la discusión legislativa en los candidatos locales, desdibujando la atención sobre las demás elecciones que se llevarán a cabo en el ámbito nacional. Este fenómeno puede ser interpretado a través del concepto de “politización de la agenda”, donde los actores políticos intentan movilizar la atención pública hacia ciertos temas que les son favorables, mientras minimizan otros.

A nivel nacional, hemos presenciado una crisis de representación, que ha catalizado el surgimiento de partidos outsiders. En CABA, esta dinámica se refleja en una reproducción del malestar social y político que afecta al país en su conjunto, centrado en la gestión del PRO, que ha gobernado la ciudad durante más de 20 años. Este prolongado dominio puede analizarse bajo la óptica del clientelismo político, donde la lealtad a un partido dominante puede mantenerse a través de la distribución de beneficios y el control de recursos.

Independientemente de la postura ideológica de cada ciudadano, es evidente que la gestión del nuevo Jefe de Gobierno está enfrentando desafíos importantes. No solo se manifiesta el descontento entre los porteños, sino que también hay un creciente cuestionamiento sobre la administración pública, etiquetada por algunos como despilfarradora. La falta de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la presencia de candidatos altamente competitivos anticipan una contienda electoral interesante por la hegemonía del PRO, en la que candidatos anteriores se alinean con nuevas formaciones políticas para ganar terreno.

El contexto político se complejiza con el regreso de figuras como Horacio Rodríguez Larreta y Ramiro Marra, y la irrupción de actores como Leandro Santoro, que ha ido consolidándose en las encuestas de intención de voto. Esta dinámica puede ser examinada a través del concepto de “fluctuación del sistema de partidos”, donde nuevos candidatos y partidos emergen en respuesta a la insatisfacción de los electores con las opciones tradicionales.

Además, el impacto de estas elecciones no solo se limita a la esfera local; tiene repercusiones en el Gobierno nacional, que observa con gran interés la candidatura de su vocero presidencial, Adorni. Esto plantea una problemática relevante: no solo está en juego el control del territorio del PRO, sino que también se define una mayoría parlamentaria que podría ser clave para la implementación de reformas claves del gobierno del presidente, donde cada partido pondera su nivel de influencia en el parlamento en función de los resultados electorales y la construcción de alianzas para el juego político y estratégico dentro del Congreso.

Si bien futurólogos no somos, ni creemos en eso, hoy me gustaría analizar la importancia de las encuestas en contexto de elecciones: 


¿Tienen credibilidad las encuestas de opinión pública en Argentina? Una mirada desde la ciencia política


Las encuestas de opinión pública constituyen una herramienta central para la ciencia política contemporánea. No solo permiten medir el pulso de la ciudadanía en momentos clave (como campañas electorales o crisis institucionales) sino que también pueden influir en el comportamiento político de los actores sociales. En el caso argentino, sin embargo, su credibilidad ha sido objeto de debate recurrente, especialmente cuando los resultados publicados difieren sustancialmente de los resultados electorales o cuando se sospecha una intencionalidad política detrás de su difusión.


El principio de representatividad y la espiral del silencio

Desde una perspectiva metodológica, la credibilidad de una encuesta se apoya, en primer lugar, en la representatividad de su muestra. Una encuesta confiable debe aplicar técnicas de muestreo probabilístico estratificado, respetando proporciones de sexo, edad, nivel educativo, situación socioeconómica y distribución geográfica. En Argentina, consultoras como Poliarquía, Giacobbe & Asociados, y Opinaia suelen informar sus métodos con cierto grado de transparencia, aunque no todas lo hacen.

La falta de transparencia metodológica en algunas encuestadoras, o el uso de encuestas online sin controles estadísticos rigurosos, puede generar sesgos significativos que afectan los resultados. La elección de la modalidad (presencial, telefónica, online) también impacta en el tipo de respuestas que se obtienen. 

El contexto político argentino, altamente polarizado, condiciona la disposición de los encuestados a expresar sus opiniones con sinceridad. Esto se vincula con el concepto de espiral del silencio, desarrollado por Elisabeth Noelle-Neumann (1974), que describe cómo las personas tienden a silenciar opiniones que perciben como impopulares o minoritarias. En Argentina, este fenómeno ha sido mencionado como una posible causa de errores de predicción, especialmente en elecciones sorpresivas como las de 2015 o en la última elección presidencial.

Desde una mirada crítica, las encuestas pueden funcionar como instrumentos de agenda setting, en línea con las teorías de McCombs y Shaw (1972). Es decir, no solo informan sobre la opinión pública, sino que buscan moldearla, influenciando percepciones sobre quién “va ganando” o quién “puede ganar”. En Argentina, han sido señaladas por esto consultoras como Analogías (asociada históricamente al kirchnerismo) o Management & Fit (más cercana a la oposición).


Conclusión

Las encuestas de opinión pública en Argentina poseen un grado variable de credibilidad. Su confiabilidad aumenta cuando se diseñan con rigor técnico, se comunican con transparencia y se difunden sin fines proselitistas. No obstante, el contexto político, la polarización, la manipulación mediática y la propia naturaleza cambiante del electorado obligan a leerlas con cautela. Ahora frente el contexto en que nos situamos es importante no dejarse llevar por la primera encuesta que leamos, sino que tomemos conciencia de su valor. Más próximos a las elecciones veremos que nos espera, no solo porque se juegan bancas que podrían sumarse a la oposición, sino que también podría ser una respuesta de la ciudadanía para limitar los poderes del Ejecutivo.


Por Kiara Benitez


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