La ciudad de Paraná, con su rica vida cultural, ha experimentado en los últimos meses situaciones dispares en la organización de sus festivales más importantes. Mientras algunos eventos lograron una gran convocatoria, la falta de información oficial sobre su planificación y gestión continúa generando dudas sobre el uso de los recursos públicos. A su vez, las decisiones de la Municipalidad han dejado expuestos a artistas y organizadores a críticas innecesarias en un contexto donde la contratación cultural está en el centro del debate nacional.
Privado no, solo público...
La Fiesta Nacional del Mate, que se realizó el 7 y 8 de febrero en la Plaza de las Colectividades, alcanzó un récord histórico de 90.000 asistentes en su jornada de cierre. A pesar del éxito en la convocatoria, la falta de información oficial sobre aspectos clave —como el presupuesto asignado y los criterios de selección de artistas— impidió a los ciudadanos evaluar la gestión municipal y participar activamente en la discusión sobre el desarrollo cultural de la ciudad.
En contraste, la Fiesta de Disfraces 2024, que debía llevarse a cabo el 9 de noviembre, fue cancelada y aún genera incertidumbre. Según informaron los organizadores, la decisión se basó en un informe desfavorable de la Policía de Entre Ríos, que desaconsejaba su realización en el Parque Urquiza por cuestiones de seguridad. Sin embargo, la falta de explicaciones detalladas sobre las negociaciones y los criterios detrás de esta medida ha causado desconcierto y malestar en la comunidad. Este evento, que no solo atrae a miles de visitantes sino que también genera un impacto económico significativo en la ciudad, parece haber sido víctima de la falta de diálogo y planificación conjunta entre el sector público y privado.
La realización de la Fiesta del Mate en la misma zona donde se había rechazado la Fiesta de Disfraces refuerza aún más las dudas sobre la coherencia en la toma de decisiones dentro de la gestión cultural. Si un evento con una gran concentración de público pudo llevarse a cabo sin inconvenientes, ¿por qué el otro no? O en todo caso la ciudad ¿no pudo, no quiso o no gestionó lo suficiente para que se pueda realizar? Esta contradicción deja en evidencia la necesidad de mayor transparencia en la planificación y ejecución de los eventos que dependen de la Municipalidad.
Los artistas
El debate sobre la contratación de artistas también es clave en este contexto. En los últimos meses, nombres como Ladri depósito y María BCRA han sido mencionados, incluso por el presidente Javier Milei, como ejemplos de controversias en el ámbito cultural. En este escenario, garantizar procesos de contratación claros y accesibles no solo protege a los artistas y organizadores, sino que también fortalece la confianza en la gestión de la cultura. La publicación de los contratos, cachets y criterios de selección evitaría especulaciones y permitiría un debate más informado.
La Fiesta del Mate demostró que la cultura sigue siendo un factor de gran convocatoria y que la comunidad valora estos espacios de encuentro. Sin embargo, para que la cultura crezca sin polémicas ni sospechas, la transparencia debe ser una prioridad. La Municipalidad tiene la responsabilidad de establecer mecanismos de información pública que permitan a los ciudadanos conocer cómo se organizan, financian y eligen los artistas para los festivales.
Opinión:
¿Existe una doble vara en la organización de la agenda cultural? Si un festival es organizado por el sector privado, se espera que sea rentable. Pero cuando un evento es gestionado por el Estado, ¿es aceptable que utilice recursos sin rendir cuentas sobre ellos? La falta de transparencia en la administración pública sigue siendo un tema pendiente. ¿Qué opina usted?
Por Christian Olah
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