El pasado 10 de enero de este mismo año, el Vaticano, comandado por el Papa Francisco, firmó una resolución en la que permite a los seminarios admitir a candidatos al sacerdocio que sean homosexuales, siempre y cuando mantengan el pacto de castidad, al igual que los demás candidatos heterosexuales. Sin ánimos de atacar a la comunidad LGTB+, es necesario preguntarse: a la luz de La Biblia ¿está bien esta resolución? ¿qué dice el texto sagrado al respecto? ¿es aprobado por Dios que un sacerdote de su iglesia sea homosexual? ¿Acaso el homosexualismo dejó de ser pecado para la iglesia?
En esta ocasión no vamos a profundizar en el hecho en sí porque no tiene más que lo que ya les comenté anteriormente; ahora los sacerdotes van a poder ser homosexuales, porque esto se considera como un rasgo de su personalidad, pero, ¿qué dice La Biblia con respecto a esto?
Es necesario entender que, para los cristianos, sean católicos, evangélicos o protestantes, consideran que La Biblia es la palabra de Dios. Es decir, en ella se encuentra lo que Dios considera que es bueno y lo que Dios considera que es malo o pecado; incluso las bendiciones y promesas de Dios; en definitiva, todo lo que Dios es, lo que Él hizo y lo que hará, se encuentra en La Biblia.
Si eres agnóstico o ateo te pido que dejes de lado esa creencia y consideres por un momento que Dios verdaderamente existe y, no solo que es real, sino que también se comunica y se preocupa por su creación (es decir, nosotros), si es así, ¿no tiene sentido que aquel que creo todo establezca también las reglas de convivencia en aquello que creó y, en definitiva, que sea Él quien diga "esto es bueno y esto es malo"? Esto, sin dudas, tiene todo el sentido del mundo. Pero entonces ¿Dios es una especie de dictador que prohíbe acciones llamándolas pecado solo porque quiere, porque es caprichoso o porque le conviene que así sea? Definitivamente no, el Dios cristiano no es así.
Las cualidades de Dios
El Dios en el que creen los cristianos, que es aquel del que habla La Biblia, tiene una serie de características que hacen que entendamos ciertas acciones y decisiones de Él, como, por ejemplo, decir qué si y qué no es pecado; o sea, definir qué es el bien y qué es el mal.
Para hablar de las cualidades del Dios cristiano no me alcanzarían las palabras, así que para beneficio de este artículo me voy a enfocar solo en cuatro de ellas:
Dios es omnipotente:
La palabra omnipotente encuentra su raíz etimológica en el latín omnipŏtens/omnipŏtentis y significa "el que todo lo puede". Es decir, Dios es todopoderoso, pues tiene la capacidad de hacer todo lo que pueda ser hecho. La Biblia, en varias ocasiones, nos deja saber explícitamente que Dios es omnipotente, por ejemplo: el Antiguo Testamento, específicamente en Génesis 17:1 Dios se presenta ante Abram (antes de ser Abraham) como El-Shaddai, que significa "Dios todopoderoso". También, en el Nuevo Testamento Jesús afirma que para Dios "todo es posible".
Dios es omnisciente:
De la misma manera que la anterior, esta palabra proviene del latín, omni significa "todo, entero, universal" mientras que sciencia (scientis) significa "el que sabe". Así omnisciencia significa "el que todo lo sabe". La Biblia lo dice de esta manera en Salmos 147:5 "Su entendimiento es infinito"; también en Job 37:16 declara que Dios es "perfecto en conocimiento".
Dios es omnipresente:
Al igual que las dos anteriores, esta palabra refleja la cualidad de Dios como aquel que está en todos lados al mismo tiempo. El rey David, en el Salmo 139 le canta a Dios diciendo "¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; Si desciendo a la tumba, allí estás tú" haciendo una clara referencia a esta cualidad de Dios.
Dios es bondadoso:
La Biblia relata en demasiadas ocasiones que Dios es totalmente bueno, de hecho, Él entregó a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga salvación (según Juan 3:16). Es decir, en Dios no hay maldad, sino que es 100% bondadoso y misericordioso. Entonces, sabiendo esto ¿por qué existe el mal? Según La Biblia, al ser totalmente bueno, Dios quiere darnos la libertad de elegir entre el bien, que es Él y el mal, que es la ausencia del bien, es decir, la ausencia de Dios. Esta posibilidad de elección se llama "libre albedrío". En este sentido, como Él es la esencia del bien, entonces tiene sentido que Él, como es el bien puro, diga entonces, lo que es el mal.
Una vez que vimos las cualidades de Dios y entendimos que es lógico que Él diga lo que está bien y lo que está mal, podemos, ahora sí, hablar del tema principal de este artículo.
La cultura homosexual y La Biblia
¿Qué significa la palabra 'pecado'? Los hebreos utilizaban la palabra חֵטְא (jet' o jattá) para referirse al pecado. El jet' o jattá quiere decir "errarle al blanco" o "fallar en el objetivo". Y ¿cuál era el objetivo? Obedecer la Ley de Dios. En este sentido, la biblia nos deja bien en claro que, si el pecado es no cumplir con el estándar de Dios en cuanto a su ley, entonces todo pecado es lo mismo para aquel que confeccionó la Ley, Dios.
Es decir, todo pecado es lo mismo ante los ojos de Dios. El apóstol Pablo en la carta que envió a los romanos declara lo siguiente: "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Rom. 3:23). Para Dios todos pecamos; lo que podríamos decir es que, según el pecado cometido, las consecuencias serán diferentes. Por ejemplo, no es lo mismo aquel que roba que el que insulta a alguien, si bien los dos pecaron, uno irá a la cárcel y el otro, a lo sumo, será menos querido por la persona a quien insultó.
Dejando esto en claro, La Biblia es muy clara cuando habla del homosexualismo, afirmando que es pecado:
"Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras. Los hombres, por su parte, en lugar de tener relaciones sexuales normales, con la mujer, ardieron en pasiones unos con otros. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres" (Rom. 1:26-27)
Dios expone que estas prácticas son pecado. Esto no es un discurso de odio (sé que muchos militantes de estas ideologías lo dirán) más bien, es un discurso de amor. De nuevo, todo pecado es igual ante los ojos de Dios, aunque con consecuencias distintas: el que es idólatra, el que es fornicario, el que es adultero, mentiroso, ladrón; el que dice malas palabras, el violento, el maltratador; el que se aprovecha del necesitado, aún el que mira y codicia a la mujer del prójimo (Mateo 5:28); todos estos son igual de pecadores que aquel que es homosexual, es decir, todos son pecadores, ninguno está exento de pecado ante los ojos de Dios.
Pero hay una solución que la Biblia nos relata: si bien todos somos pecadores, también si confesamos ante Dios y nos arrepentimos del pecado; si creemos en el sacrificio de Jesús en la cruz y nos entregamos a Él; Él es fiel y es justo para perdonarnos. No es por obras o por merecimiento, es por fe.
Por Kevin Leiva

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