CHAU CEPO, HOLA FASE 3

 

Pasaron dos semanas de la apertura del CEPO implementado hace más de seis años, allá por el 1 de septiembre del 2019. El mercado de manera eufórica acompañó la decisión del gobierno. El riesgo país bajó más de 160 puntos básicos. El dólar oficial se cimentó en los $1190 luego de días muy versátiles y el informal disminuyó hasta establecerse en $1210 reduciendo considerablemente la brecha cambiaria. La fase 3 está en marcha.


¿Qué es el cepo?


El cepo es el conjunto de restricciones que se imponen a la compra de moneda extranjera, en particular el dólar. A su vez, las restricciones tienen como finalidad regular el movimiento de capitales, como lo puede ser la importación de bienes y servicios o el giro de dividendos al exterior (ganancias que obtuvo una empresa extranjera).

Esta medida suele llamarse “control de capitales”, que según el FMI, ha sido utilizada por países “para crear margen de maniobra para implementar políticas monetarias anticíclicas y, ante entradas persistentes y voluminosas, mitigar la acumulación de riesgos.” A fines prácticos, el cepo permite la acumulación de reservas por parte del banco central ante una posible “fuga de divisas”.

Como contrapartida, aumenta la demanda de divisas paralelas encareciendo el valor del dólar informal respecto del oficial. Adicionalmente, se desincentiva el desarrollo productivo dado que se restringe la importación de maquinaria, entre otras cosas.


No más cepo


Según lo que establece el comunicado del Banco Central emitido el pasado Viernes 11 de abril:

(...) Se levanta el cepo, eliminando el límite de USD 200 de acceso al MLC (Mercado Libre de Cambios), y se eliminan todas las restricciones (...) vinculadas con asistencias gubernamentales recibidas durante la pandemia, subsidios, el empleo público y otros (…)

Esto se traduce en la libre disposición para comprar dólares de manera virtual (por home banking o vía app), mientras que por ventanilla seguirá habiendo un límite de cien dólares mensuales acompañado de una declaración jurada. Además, aseguraron que por parte del ARCA, eliminará el impuesto a la compra de divisas y mantienen el impuesto de gastos en el exterior y pagos en dólares con tarjeta de crédito.


A nivel corporativo, se libera el pago de dividendos al exterior de utilidades obtenidas a partir del 1º de enero del presente año. Para dividendos generados en fechas previas se emitirá un bono (Bopreal, instrumento con el cual se refinanció deuda con proveedores extranjeros).


En cuanto a las importaciones, se elimina el plazo de 30 días para efectivizar el pago de bienes y servicios adquiridos en el exterior. Asimismo, en las exportaciones se elimina el “dólar blend”, el cual fragmentaba la liquidación de ventas en el exterior entre el tipo de cambio oficial y el financiero, pasando a unificarlos.


Fase 3: Combo de acero


La quita del control de cambios, vino acompañada de varias medidas y observaciones adicionales que merecen destacarse.


En el comunicado, menciona el “respaldo financiero” compuesto por los desembolsos del FMI, otras entidades como el BID y la renovación del swap con China como puntapié inicial para la nueva etapa y particularmente, como respaldo a la hora de levantar el cepo.

 

Fuente: BCRA

Esto facilita el margen que tiene para intervenir para mantener el tipo de cambio estable, lo que nos lleva al siguiente punto.


El Banco Central reafirma el esquema de flotación cambiaria entre $1000 y $1400, previamente anunciado por el ministro de economía. Así, el Banco Central intervendrá comprando dólares cuando se encuentre por debajo de los $1000 y vendiendo dólares cuando esté por encima de los $1400, logrando los niveles de equilibrio propuestos. Estos límites se irán ampliando a un ritmo de 1% mensual.


Por último, respecto a la cantidad de dinero, el Banco se compromete a mantener la postura de “cero financiamiento del déficit fiscal y cero emisión por remuneración de los pasivos remunerados”; en otras palabras no emitir dinero.


A prestar atención: 


Es importante seguir de cerca las principales fuentes de dólares genuinos, para mantener una base monetaria consistente y no perder el margen que supieron conseguir.


Por un lado, tenemos la liquidación del campo, como principal fuente para capturar dichas divisas. En un tenso cruce con el campo, Milei ratificó que en junio volverán a incrementar las retenciones a exportaciones. Esta medida tiene como objetivo el acelerar las liquidaciones, antes de que impacten sobre las exportaciones; principalmente de soja, trigo y maíz.


Por el otro, la evolución de la balanza comercial. Esta mantiene un sólido superávit desde fines del 2023, aunque con menor margen iniciado en la apertura comercial a principios de año. Se sigue manteniendo que el rol de la balanza energética será clave para afrontar las importaciones.


Fuente: Criteria con base en INDEC


A nivel internacional, no está claro el rumbo que toma la guerra comercial entre Estados Unidos y China; aunque va convergiendo a un equilibrio de intereses. Como dato menor, el FMI proyecta un menor crecimiento para el PBI mundial, lo cual impactaría en la estimación de crecimiento local de 5,5%, aunque mantienen expectativas positivas.


Esto ya lo vivimos… ¿o no?


Pensar en un programa económico de la mano del fondo nos hace pensar casi de manera instintiva en un ajuste voraz en la economía. La frase ¨hicimos los deberes para ir hacia un país normal¨ que tanto parafrasean Milei y Caputo, intenta poner dicho pensamiento del lado contrario.


Gran parte del sinceramiento de precios quedó atrás a principios del año pasado, en aquellos meses caracterizados por elevados niveles de inflación. Claramente no se descarta la posibilidad de aumento de tarifas, pero no de la misma magnitud. Este contexto evidencia la principal diferencia con programas previos; donde se recurría al fondo y posteriormente se realizaba el ajuste fiscal.


Conclusión


La apertura del cepo rinde cuentas de la nueva fase en la que entra la economía. Haber “hecho los deberes” le da cierto margen de maniobra para mantener el norte. 


Hacia adelante, entre los principales desafíos se encuentra el mantener el norte establecido a nivel local con el posicionamiento en el contexto internacional, el cual parece encontrar cierto camino, ya que Estados Unidos dio marcha atrás con las principales subas de aranceles. Aún así, el presidente anticipó un mayor ajuste fiscal pasando de 1.3% a 1.6% del PBI y proyectan reducir la “absorción doméstica“, con el fin de mejorar la balanza comercial.


En esta misma línea, el otro gran desafío será mantener un stock de reservas positivo para mantener estable el tipo de cambio, teniendo como eje en el corto plazo la ya mencionada liquidación del campo.


Por David Ruíz

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