LA RECETA DEFINITIVA DEL FLAN DE DULCE DE LECHE

El flan es un clásico indiscutido, pero esta vez le dimos una vuelta de rosca; en vez de acompañarlo con dulce de leche, lo sumamos como un ingrediente más en su elaboración. En esta nota te cuento cómo lograr un flan cremoso, con sabor a dulce de leche. Bien argentino. 

Un poco de historia: ¿De donde viene el Flan?

El flan, ampliamente difundido en toda América Latina, tiene raíces antiguas. La versión original, francesa, se llama “crème caramel” y se prepara de forma similar, aunque con otra proporción de huevos y una textura más lisa. La versión argentina tomó la inspiración y lo volvió más familiar al paladar, menos delicado y más goloso. Acá no se sirve con frambuesas, ni hojitas de menta: acá se sirve con dulce de leche y crema; todo o nada.

Aunque, si lo pensamos bien, el flan es uno de los postres más humildes: leche, huevos, azúcar. Lo mágico ocurre cuando esa combinación básica se transforma en algo sedoso, firme, dulce y sutil.

¿Qué le aporta el Dulce de leche?

¡Mucho! Para empezar, el dulce de leche aporta no solo sabor, sino también azúcar, proteínas y grasa; aunque preferimos llamarle “sabor”. Eso significa que la mezcla es más densa, y por lo tanto, más propensa a pasarse de cocción si no tenemos cuidado. Pero, si el resultado se hace bien, es más cremoso y con mejor textura. 

El color cambia, ya no es dorado pálido, sino un marrón suave y tentador. Y el sabor, ni hablar: el caramelo tradicional acompaña sin competir, y cada cucharada tiene esa profundidad característica del dulce de leche.

¿Al horno o a la olla?

Siempre va a haber gente que defienda la olla, y los queremos. Pero si deseamos controlar la textura, el horno siempre gana. Calor envolvente y baño María estable, es la clave para obtener una textura lisa, sin burbujas.

Si son como yo, y preferís el flan con “agujeritos”, no le des tanta importancia a esos detalles, y deja que el agua del baño maría hierba. 

La receta definitiva del flan de DDL

Ingredientes (6 porciones)

Flan:

  • 500 ml de leche

  • 400 g de dulce de leche clásico (no repostero)

  • 4 huevos 

  • 1 cdta de esencia de vainilla

  • 1 pizca de sal

  • 100 g azúcar 

Caramelo:

  • 100 g de azúcar

  • 2 cucharadas de agua

Procedimiento 

1. Preparar el caramelo

En una sartén, calentar el azúcar con el agua a fuego medio. No remuevas con cuchara: dejá que se derrita sola y girá el recipiente cuando empiece a tomar color. Cuando esté dorado (no muy oscuro) vertir sobre el molde y distribuir. 

2. Flan

Calentar la leche y, sin que hierva, agregar el dulce de leche. Revolver bien hasta que se disuelva completamente. Dejar bajar un poco la temperatura.

En un bowl aparte, mezclar los huevos con la vainilla y la pizca de sal. Sin batir fuerte: solo hay que unir. Sumá la mezcla tibia de leche y dulce de leche en forma de hilo, sin dejar de mezclar.

Colar la preparación para evitar grumos y verter en el molde con caramelo.

3. Hornear

Llevar el molde horno precalentado a 100°C, dentro de una fuente con agua caliente (el agua debe llegar a la mitad del molde). Cubrí con aluminio y hornear por una hora aprox., o hasta que al moverlo el centro vibre apenas como gelatina.

Se puede introducir un palillo de madera, si al sacarlo lo vemos cubierto por la preparación del flan, no está listo. 

4. Reposo y desmolde

El secreto de un buen desmoldado en el caso del flan es el tiempo que lo dejamos reposar. Al dejar la preparación en heladera, la humedad propia va convirtiendo la costra caramelizada en una salsa de caramelo.


Por Samuel Amaya


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