La Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) firmó recientemente un convenio con referentes de La Libertad Avanza (LLA), con el objetivo de crear una cátedra abierta que aborde temáticas desde una perspectiva liberal. El anuncio generó una inmediata y enérgica reacción de parte de senadores del Partido Justicialista (PJ) entrerriano, quienes difundieron un comunicado expresando su profunda preocupación por el rumbo de la institución.
Los hechos
El lunes 4 de agosto, el rector de la UADER, Luciano Filipuzzi, junto al diputado provincial Roque Fleitas y el ex candidato a intendente Andrés Laumann, oficializaron la creación de una cátedra abierta con eje en el pensamiento liberal, alineado con las ideas que actualmente impulsa el gobierno nacional.
Durante el acto, Laumann destacó:
Con esta firma, están demostrando que nos están dando el lugar para poder expresarnos, como siempre pedimos.
Y añadió:
Esta cátedra da libertad de expresión, nos abre un espacio para debatir, porque hay mucha gente que piensa distinto a nuestro Presidente (refiriéndose a Javier Milei).
Al día siguiente, los senadores justicialistas emitieron un comunicado firmado por Martin Oliva, presidente del bloque, Claudia Silva, Juan Diego Conti y Victor Sanzberro; advirtiendo sobre un supuesto intento de “colonización ideológica”. En el mismo afirmaron:
No se trata de discutir una corriente ideológica: lo que está en juego es mucho más importante. Se trata de defender el carácter público, plural y democrático de nuestra universidad (...) Queremos ser categóricos: la UADER es el Estado.
¿Pluralismo o hegemonía?
Más allá de las declaraciones altisonantes, lo que subyace detrás del repudio parece ser menos una defensa del pluralismo y más un intento por conservar un espacio históricamente dominado por una única línea ideológica.
No es novedad para quienes han pasado por la universidad pública en Entre Ríos que muchas carreras —especialmente en el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales— han estado marcadas por una fuerte impronta político-partidaria, en su mayoría alineada con el justicialismo y otras expresiones de izquierda.
Ambas universidades públicas de la provincia, UADER y UNER, han sostenido históricamente un posicionamiento político claro. Un ejemplo reciente: desde la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (FHAyCS), la UADER expresó oficialmente su rechazo al fallo judicial que condenó por corrupción a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.
También, el pasado 28 de julio, la UADER se incorporó al espacio “Paraná Ciudad Universitaria”, impulsado por la intendente justicialista Rosario Romero, reforzando los lazos entre el mundo académico y la estructura política local.
Es en este contexto que se entienden las críticas de los senadores justicialistas. Lo que se cuestiona no es la creación de una cátedra con mirada ideológica —algo que ha sido moneda corriente durante años—, sino que esa mirada no provenga del espacio político tradicionalmente dominante.
La posibilidad de que ingresen otras corrientes de pensamiento al ámbito universitario pone en riesgo la hegemonía construida durante décadas. La apertura al debate y al disenso, lejos de ser una amenaza al carácter democrático de la universidad, es justamente su esencia más pura.
Durante años, las universidades en Entre Ríos funcionaron como usinas de pensamiento único, formadoras de militantes antes que de ciudadanos críticos. Si esta nueva iniciativa se lleva adelante con responsabilidad y verdadero espíritu académico, podría significar un cambio de paradigma necesario: el paso de la homogeneidad ideológica al pluralismo real.
Las universidades deben ser el espacio donde las diferentes ideas convergen y se confrontan, no donde se adoctrina en una línea única de pensamiento. Y quizas, por primera vez en mucho tiempo, estamos ante la oportunidad de que esto deje de ser un ideal lejano y comience a ser una realidad concreta.
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